SER MADRE DE UNA ADOLESCENTE

Publicado en por Heylis Thompson psicopedagoga

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Aunque tu hija no te lo pida, en esta etapa necesita especialmente tu ayuda, trata de escucharla y respeta su independencia, sé firme en las cosas que consideres realmente importantes pero flexible en las accesorias. Tu ayuda es muy importante para su formación como persona y para ello es fundamental tener una relación de confianza.

 

 

1. Una relación basada en la confianza. Complicidad. Una buena comunicación es el lazo más sólido entre tu y tu hija

 

Si desde la infancia de tu hija habéis tenido la costumbre de conversar y hablar sobre vuestras cosas, habréis creado un vínculo de amistad y confianza. Te resultará más fácil hablar sobre temas que os preocupen a ambas y en los que tu ayuda y orientación, facilitará la madurez y el desarrollo de la personalidad de tu hija.

Sin embargo, aunque antes de la adolescencia halláis tenido una buena comunicación, cuando llega esta etapa todo es más complejo. La tendencia de la adolescente a discutir y pelear buscando independencia y la preocupación que tú tienes por los cambios de tu hija, hace más difícil vuestra relación. Tener paciencia y saber escuchar a tu hija es fundamental para mantener la confianza en esta etapa de rebeldía.

 

Si hay temas que te preocupan especialmente o quieres orientarla en algo concreto y temes que lo vea como una intromisión en su intimidad, no trates el tema directamente. Piensa que con un poco de astucia, podrás conducir conversaciones que en principio resultan poco interesantes hacia donde tú quieres llegar.


2. Tu hijo esta cambiando

La adolescencia es una etapa de cambios. Se producen los primeros cambios físicos de tu hija, el aumento del pecho, ensanchamiento de las caderas y la aparición del vello en el pubis y axilas son señales de que se acerca la primera menstruación.


Si la has preparado para estos cambios, lo verá como algo normal. Sin embargo, aunque esté bien informada, vivirlo personalmente es diferente. El pudor y la sensibilidad con lo que normalmente viven estos cambios requiere un respeto mayor por su intimidad y una mayor atención de la madre.


Los cambios emocionales y de carácter también son característicos de esta etapa. Tu hija ha pasado de ser una niña dulce y obediente a convertirse en una adolescente rebelde y discutidora.


Es importante entender el proceso de transformación por el que está pasando tu hija, y aunque las discusiones sean frecuentes, cede con inteligencia en lo que puedas y sé firme e inflexible en lo que tú crees realmente importante: el respeto a los padres, el cumplimiento de sus obligaciones (estudiar en la mayoría de los casos), y el cumplimiento de ciertas normal familiares (comidas de familia, horarios de entradas y salida...) son exigencias que justifican cualquier pelea.


Muy especialmente en esta etapa la discreción de una madre es fundamental, estar cuando tu hija te necesite y saber qué es lo que quiere aunque ella no lo exprese claramente, adivinar qué necesita de ti sin que ella te lo pida y saber responder adecuadamente es preciso para una buena relación en una etapa tan desconcertante para ella.


3. Preocupadas por la imagen

Para la adolescente la imagen física es de gran importancia, siendo en ocasiones motivo de discusión entre vosotras. Probablemente no estéis de acuerdo en el tipo de ropa que desea ponerse, la forma y el corte de pelo, el tamaño de la falda etc. Ten un poco de paciencia y dale un margen de libertad. Piensa que forma parte de ese periodo de transformación en el que está buscando su identidad.


Seguir la moda o tener un aspecto concreto le da seguridad en sí misma y en su imagen. Ten en cuenta que en esta etapa las adolescentes son especialmente inseguras y sensibles a los comentarios que puedan hacer sobre su aspecto físico. Es el periodo donde surgen más complejos o sentimientos de inferioridad.


Comprueba que esta preocupación por su aspecto no sea exagerada. El desarrollo de enfermedades como la anorexia o bulimia suelen producirse en esta etapa y, en ocasiones, está relacionado por un excesivo culto al cuerpo. Hazla reflexionar sobre la influencia que los medios de comunicación y la moda tienen en ella, y haz que valore aspectos distintos de su persona.


4. Buscando independencia

Cuando llega a la adolescencia, es preciso que entiendas que tu hija se está haciendo mayor y que necesita sentirse independiente, dirigiendo su propia vida y asumiendo responsabilidades. Ayuda a tu hija a ganar autonomía evitando la sobreprotección y enseñándole a decidir en cada momento lo que realmente quiere hacer y lo que es mejor para ella.

 

Saber tomar decisiones le hará sentirse más segura y responsable. Si se equivoca, no pretendas solucionar su error. Piensa que de las equivocaciones y de las situaciones difíciles también se aprende. Ten confianza en sus decisiones.

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